Fijando un rumbo hacía nuestros objetivos

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Nuevo año, nuevas esperanzas. Por estas fechas todos planificamos la celebración del día 31, y como cada año tenemos la intención de cambiar de hábitos en forma de propósito de año nuevo. Dejar de fumar, ir al gimnasio, aprender inglés etc … una amplia gama de propuestas para mejorar, que a menudo acaban convirtiéndose en un lastre y acaban dejando de lado. En el siguiente post me gustaría hacer una breve exposición de cómo fijarnos unos objetivos y llevarlos a cabo. El texto me servirá para hacer una aproximación al método de gestión de proyectos que utilizo.

El primer ingrediente para culminar con éxito el camino hacia la meta propuesta es el REALISMO. Hemos de ser conscientes de nuestras limitaciones, no podemos pretender hablar inglés como un nativo en seis meses después de haber iniciado nuestra formación. Otro ejemplo es aceptar antes de iniciar algo, la necesidad de contar con apoyo para materializar nuestras intenciones, que decir de todos los que se propondrán dejar de fumar definitivamente durante estas fechas.

El segundo requisito es la CONCRECIÓN a la hora de definir nuestros objetivos. Continuando con el ejemplo de las lenguas extranjeras si optamos por definir nuestra meta con una frase del estilo aprender inglés o hablar un inglés fluido, es probable que acabemos con una sensación de estancamiento cuando las clases entren en una fase de tediosa monotonía. Sin duda este sentimiento sea el primer paso al abandono. Por el contrario, si optamos por definir la meta como Introducirnos a la lengua inglesa, iniciarnos en la conversación o mejorar nuestro estilo de redacciónLa concreción nos ayuda a visualizar el objetivo.

El tercer punto de apoyo es la PLANIFICACIÓN de un camino desde el punto inicial, hasta la meta. En mi caso siempre me ha funcionado la descomposición del objetivo final en una secuencia de hitos intermedios, de tal manera que el salto de una a otro sea perceptible como algo alcanzable. Un camino de migas hasta nuestro destinoPequeños incentivos que nos permitirán avanzar teniendo siempre claro cuál es el siguiente paso a realizar. Simplificamos nuestro objetivo, y definimos una cadena de acciones, dos principios productivos de utilidad contrastada.

Me gusta clasificar cada uno de mis objetivos en categorías temporales como corto, medio, largo, para definir el plazo de ejecución. Es probable que gestionemos varios proyectos a la vez, cada uno con su secuencia de eventos. Para evitar confusiones, y ejecutarlos en paralelo tendremos que utilizar un sistema similar.

El paso final, en cuanto a planificación, es la MATERIALIZACIÓN de objetivos en acciones y la apertura de proyectos si utilizamos metodologías de control como GTD. Hemos de dar el primer paso, pasar de la planificación a la acción. Transformaremos el primer hito a corto plazo – nuestro primer paso – en un camino de acciones concretas que nos permitan llegar a él. Una vez marcadas definidas ya podemos empezar a HACER.

Como nota a pie de página, diferenciar la definición de un objetivo, o un hito a medio plazo, de una tarea concreta. La tarea es una acción física y palpable. Un hito, un punto de control que nos permite marcar el destino de nuestros esfuerzos. En otras palabras, una vía para comprobar  nuestro progreso.


Espero que durante este 2011 todos progresemos logrando nuestras metas, y si no es así al menos aprendamos en el recorrido del camino.