Muéstrate proactivo ante un futuro incierto


En situaciones como las que vivimos actualmente, donde aún si has conseguido un empleo más o menos estable, existe la posibilidad que mañana vayas a trabajar y te digan ya no hay lugar para ti en la empresa, o ves como cae la actividad y tus ingresos se estrangulando en el caso de ser tu propio jefe, es posible que se interrumpa tu perspectiva de mejora continua. Aquellas metas anuales marcadas meses antes, o tu plan a cinco años vista, quedarán aparcadas por la conjetura actual.

Empecé a pensar en este post hace tiempo, ya que a mí también me invade la incertidumbre, pero sobre todo por tener serias dudas de cómo gestionar mi carrera profesional. Este es un blog sobre productividad personal, y es bajo dos conceptos estrechamente vinculados con el tema, perspectiva y focalización, con los que quisiera hablar sobre el tema.

Imagen vía can3ro55o bajo licencia Creative Commons

No es ningún secreto que si llegamos con los deberes hechos a un punto de inflexión como el que comentaba, nos resultará todo mucho más fácil. Uno de mis grandes temores era y es el hecho de experimentar una sensación de desorientación, ‘el quedarse con el culo al aire’. Volver atrás, desplegando una actitud reactiva, a la expectativa de todo lo que sucede, perder la iniciativa. La búsqueda de una mejor productividad personal me ha cambiado en este sentido, soy una persona mucho más proactiva, soy yo quien llevó la iniciativa.

Dedicar tiempo y focalizar en desarrollo profesional

El primer paso, aquel que deberíamos dar cuando el tren aún está en marcha (antes de que descarrile) es crear un área de trabajo dentro de nuestras responsabilidades habituales, que nos ayude a mejorar nuestra valía como profesionales. Lo primero que recomendaría, incluso antes de marcarte unos objetivos o hacer una visualización de lo que quieres conseguir, es reservarte unas pocas horas para empezar a planificar y definir lo que quieres. Inicialmente buscamos crear una dedicación periódica y continuada al tema, para ponerlo en marcha pero lentamente, a medida que vayas pasando del concepto a la acción se irá ensanchando y tomando un mayor protagonismo.

Muchas veces dejamos de lado cuestiones pendientes simplemente porque nos resultan incómodos, o no sabemos cómo abordarlas. La mejor receta es ponernos en marcha, crear una actividad que ubique el tema dentro de nuestro horizonte de perspectiva – los temas que gestionamos habitualmente-de tal manera que nos permita plantearnos cuáles son los problemas que tenemos y que debemos hacer para solucionarlos. Dedicaremos tiempo a pensar en él.

Buscar y aplica tus valores

En un plano más profundo nuestra forma de actuar no se basa en la situación ni en las condiciones de nuestro entorno. Cada persona tiene unos valores y propósitos que lo marcan tanto al tomar decisiones, como en la forma de actuar y de trabajar. Uno de mis valores es el de hacer el trabajo bien hecho, no sólo a hacerlo bien sino cuidando los detalles. ¿Porque? Primero por necesidad, cuando te dedicas a desarrollar el software comercial cualquier carencia o error vuelve a ti como un boomerang, aplicando un grado mayor de autoexigencia evito muchos (o alguno de los problemas), más allá de la anécdota personal se trata de una actitud que te empuja a mejorar ya crecer de forma continuada a base de perfeccionar mi forma de hacer las cosas y seguir aprendiendo.

Nuestros valores condicionan nuestra forma de trabajar, como nuestros propósitos influyen en las elecciones sobre a dónde debemos ir, cuál es nuestra visión de futuro y qué estilo de vida queremos. Acaso no te has parado a pensar en que es lo que quieres para ti, que persigues y cómo encaja esto con todos los que te rodean (tu núcleo familiar). No hacerlo significa no contar con el referente al escoger objetivos a corto y medio plazo, o peor, cambiar tu elección. Podemos cambiar hacia dónde vamos pero convertirlo en una constante nos lleva directos a la nada y al fracaso.

Si no te has parado a pensar en cuál es tu propósito a la hora de aplicar un cambio (ya no digo en tu vida), y que es lo que realmente quieres, te resultará más duro afrontar una situación difícil y gestionarla para salir adelante sin acabar en el mismo punto donde empezaste. Léase en un trabajo igual, o implicado en algo que no te aporte el estímulo que necesitas.

Actividad tangible

Una vez organizado el entorno conceptual nos dirigimos al más real. Marcando unos objetivos e introducir la actividad que impliquen en nuestro sistema de listas. Si persigues un cambio empieza por decidir qué quieres, revisa tus valores, valora dónde estás ahora y que te falta para llegar donde quieres. Este diferencial es el que debería cumplimentar desglosándolo en objetivos de diferente tipo, formativo, de desarrollo personal y profesional.

Por ejemplo, si queremos dar un giro a nuestra carrera o mejorar nuestro lugar de trabajo muy probablemente tendremos que reciclar conocimientos, ganar confianza en nosotros mismos de cara a preparar las entrevistas de trabajo o exposiciones en público para vender nuestro producto, y finalmente hacer un uso intensivo de las nuevas tecnologías y el 2.0 para encontrar clientes o empresas con las que nos interese trabajar.

Cada una de ellas nos lleva a buscar formación, regalada o no, para mejorar conocimientos y habilidades, así como realizar una investigación de campo. Todo quedará en nuestras listas de acciones y podremos arrancar el motor para empezar a hacer y avanzar hacia lo que queremos.

Edificamos una estructura de objetivos, proyectos y actividad para mejorar nuestro background profesional y trabajar de forma proactiva en la búsqueda de oportunidades. Si tienes ‘la suerte’ de tener una hipoteca y un par de niños detrás tu margen de maniobra se ve seriamente mermado, pero el hecho de trabajar de forma continuada hará que no caigas en la desesperanza con facilidad. Has creado un sistema donde sabes lo que tienes que hacer y lo estás llevando adelante. Un punto a tu favor para obtener resultados.

¿Has cambiado de trabajo últimamente? ¿Estás preparando un giro en tu carrera? ¿Cómo lo has planteado? Envíame tu comentario, en forma de consejo, aunque el post parezca bastante después y quiera transmitir optimismo, admito que hay veces que no resulta un camino de rosas :-)

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  • Diana C

    Muy interesante, me gusto mucho la última parte; no es un camino de rosas en algunas oportunidades. Considero que la planeación siempre debe llevar un toque de la capacidad de soñar, de visualizar el futuro para no caer en la desesperanza.