3 factores de desarrollo profesional

Cuando trabajaba en la redacción de mis propósitos a largo plazo, lo que GTD llama el nivel de perspectiva a 15000 metros, surgió la cuestión de que tenía que buscar en mi vida profesional. Es demasiado ambicioso, o directamente absurdo, pensar en definir un objetivo final por el trabajo de toda una vida, y finalmente quedó como lo que sigue:

“Vivir lo que hago con pasión, o como mínimo con un interés real y sincero. Encontrar una vía profesional que me permita crecer en el plano intelectual y emocional. “

Algo más cercano a la vertiente intelectual y emocional, que a unos objetivos concretos y bien definidos. ¿Cuáles son los factores clave que me ayudarán a llegar? A continuación describo los incentivos que mueven aquellos que trabajan en profesiones de corte creativo, donde el talento y el conocimiento juegan un factor determinante y que conforman el marco en el que este propósito se ha de materializar.

Imagen vía Matt Westervelt bajo licencia Creative Commons

Autonomía

Lo primero es conseguir un grado de autonomía suficiente para organizarse uno mismo y dirigir nuestra actividad. Trabajamos en equipo en un mundo sin distancias, ¿porque tenemos que hacerlo en un emplazamiento concreto y en un lugar determinado? ¿El hecho de estar presente significa que esté trabajando? O ¿que esté ofreciendo la máxima la entrega e implicación? La falta del control de un trabajo presencial se supera con creces gracias a un mayor grado de implicación del individuo. La autogestión hace que uno sea responsable de su trabajo, ya sea cumpliendo las entregas, a través de la calidad de las entregas, o del factor diferenciador que ofrezca… se ayudará a fomentar confianza entre el individuo y el equipo, y entre la parte contratante y el profesional, reforzando su imagen de marca frente a la comunidad en la que desarrolle su rol.

Todo ello supone un retorno en forma de autoconfianza y la creación del marco necesario para tomar las riendas de nuestra vida, diseñando nuestra carrera profesional y tomando una actitud proactiva ante la incertidumbre generada por un futuro donde la única constante es el cambio continuo.

Búsqueda de la maestría

Otro factor para lograr desplegar todo nuestro potencial es la búsqueda de la maestría a lo largo de nuestra carrera profesional. Empezando por la introducción del rigor en nuestro trabajo, la implantación de un plan de formación continuada que permita cultivar los aspectos técnicos y el desarrollo de habilidades (skills). Debe dar lugar a un despliegue progresivo de su pericia aplicada de forma práctica en su día a día.

Convertirse un experto en un campo siendo reconocido, o aumentando nuestra calidad profesional de forma gradual y sistemática construyendo una infraestructura y una aptitud que lo favorezca. Encontrar un sentido en el hecho de llevar a cabo este ciclo de aprendizaje, aplicación del conocimiento y creación de experiencia que pueda ser considerada como un activo. O si lo prefieres conseguir entender el mecanismo de esfuerzo-recompensa.

Propósito

La necesidad de trabajar por algo más grande que nosotros. Ya sea por un objetivo a largo plazo que nos motive durante diferentes etapas de nuestra vida, como aquel programador que termina sus estudios y comienza en una empresa con el sueño de crear su propia, pasando por abandonar la ‘seguridad’ de un trabajo como ser asalariado, a ser freelance o creando varias start-ups hasta acertar con una idea, con todo lo que este camino conlleva a nivel de experiencia y aprendizaje sobre gestión, comunicación o implementación de un proyecto … Cuando estás enchufado, persiguiendo un objetivo, se relativiza los pequeños inconvenientes que en otros contextos desmoralizan y favorecen la búsqueda de la comodidad, de lo seguro, en lugar del riesgo.

Otra manera de entender este punto es trabajar en una organización, identificándose con su propósito y sus valores. No es necesario que sea una entidad sin ánimo de lucro, hay empresas que pueden proveer del mismo sentimiento aunque sólo sea de forma transitoria. Trabajar en un proyecto para crear algo que puede resultar especialmente motivador, por el grado de innovación o por la oportunidad de desarrollar nuevas habilidades puede ser el punto de conexión entre nosotros y la organización. A continuación tenéis 3 ejemplos a diferente escala (según la dedicación):

“Un investigador, trabajando en una materia o una especialidad en concreto que le permita mejorar las condiciones de vida, o la forma de trabaja de la mayoría.”

“Cualquiera que colabore con organizaciones sin ánimo de lucro. Cruz roja, caritas o cualquier ONG bien estructurada que le permita percibir que su trabajo (sin remunerar o no) aporte valor y confort a otras personas”

“Un evangelista tecnológico, o blogger especializado en cualquier disciplina. Aquellas personas que dedican parte de su tiempo a divulgar las bondades de una aplicación o metodología para atraer seguidores a través de la creación de valor para los receptores en cuestión. “

Más allá del entorno físico creamos un entorno no tangible (emocional, intelectual…) que nos ayuda a expandir nuestras cualidades o nuestros defectos, estos tres factores pueden considerarse como los ejes de coordenadas de este entorno (entre otros). Su desarrollo por parte de las empresas y los profesionales que trabajan en ellas pueden ser el motor para motivar e incentivar, más que recompensas materiales que tan bien han funcionado para trabajos de tipo mecánico y repetitivo. ¿Qué opináis? ¿Qué es lo que le mueve a trabajar más y mejor en vuestra organización? ¿Qué factores incluiríamos para complementar los expuestos? Os agradecería su comentario, el blog o vía @davidtorne