
Imagen vía Surat Lozowick bajo licencia Creative Commons
El post de la semana pasada hablaba de cómo aprovechar mejor el tiempo del que disponemos. Podemos ir llenando todos los huecos de nuestra jornada, ocupándola del todo, pero llegar a este extremo, dedicar todo nuestro tiempo a producir, a aprender o realizar actividades que requieren de nuestra participación directa, va contra el mismo concepto de productividad. Para mí una de las afecciones de la definición de productividad personal es la de ganar la máxima calidad de vida manteniendo el ritmo a nuestro trabajo. Generar el mismo o más sin invertir más recursos, tiempo o energía. Si nos atascamos con un sin fin de actividades perderemos el equilibrio entre el profesional y el personal, o enfocándolo desde la perspectiva GTD, podemos descompensar los recursos que invertimos en las diferentes áreas de responsabilidad presentes en nuestra vida. Las siguientes líneas pretenden ayudar a identificar las situaciones de sobrecarga, y presentar una lista de posibles acciones para hacerles frente. Elimina la sobrecarga de actividades >>









