Cimienta el éxito de tus proyectos

No me preguntéis cómo pero hemos interiorizado que el concepto planificar se restringe a enumerar las tareas que tenemos que realizar, en qué orden debemos realizarlas y dentro de que periodo de tiempo. ¿Tengo razón, o no? Podemos decir que es algo que hemos aprendido a través de nuestra experiencia, preparando nuestras tareas escolares trabajamos con una fecha de entrega, trabajando en un proyecto en nuestra empresa recibimos un planning con lo que debemos realizar, desglosado y secuenciando.

Imagen vía Drift Words bajo licencia Creative Commons

Si aprendemos técnicas para administrar proyectos aprenderemos distintas métricas para medir el coste y administrar el trabajo, léase PMBOOK y diagramas de GANTT. Pero hay una serie de cosas que se escapan de lo que se considera común y que pueden darnos un plus importante al afrontar el reto:

  • Contestar a la pregunta  ¿Qué tienen que suceder para que el proyecto se convierta en un éxito rotundo? Nos indicara aquellos puntos a cumplir para que podamos decir que hemos triunfado. Sin embargo no debemos quedarnos aquí, visualicémoslo. La imagen de la consecución del resultado, ya sea mediante pensamiento, o si el trabajo es más complejo mediante una descripción por escrito, NOS MOTIVARÁ. En ambos casos identificamos el concepto a desarrollar o el problema a solucionar de forma genérica.
  • Que se nos demanda y que queda fuera de esta demanda. Entramos en el detalle de las especificaciones del proyecto.  Por una parte describimos cuales son aquellas cosas que debemos tener en cuenta,  aquellas sobre las cuales actuaremos mediante nuestras acciones, pero a la vez debemos marcar una línea que defina claramente lo que dejamos fuera.  Dicha línea a veces es tenue y no definirla al inicio del proyecto puede inducir al error, malbaratando tiempo y esfuerzo en acciones que acabarán en nada.
  • Seamos flexibles al planificar y dinámicos al redistribuir las tareas cuando estemos en marcha. No asumamos el calendario como un DOGMA. A día de hoy con tantos factores que disgregan nuestra rutina, en forma de interrupciones y asuntos que alteran nuestro plan de trabajo, sumados a los problemas de carácter técnico que retrasan de por si la ejecución de las tareas, convierten las fechas límite en una mera declaración de intenciones.
  • El equipo, siempre el equipo. Busca su COMPROMISO y su COMPLICIDAD. Si eres jefe de grupo crea un ambiente participativo donde todo el mundo pueda aportar lo mejor que sabe hacer, escucha su opinión sin olvidar que tu eres el que manda. Si eres un miembro del equipo, da lo mejor de ti y habla con los demás si crees que puedes aportar algo diferente o si hay algo que te impide despegar. Una declaración de intenciones a realizar antes de empezar y renovar en cada reunión de seguimiento.
  • El hombre orquestra ha muerto, TRABAJAMOS EN RED, siempre hay un equipo detrás. Apóyate para marcar la diferencia. Aunque seas tú el único que trabaja en un proyecto alrededor tienes personas que te ayudan, estén presentes físicamente  o en tu red de contactos. Antes de iniciar un proyecto identifica las situaciones clave, los posibles problemas y  a las personas en que te puedes apoyar para resolverlos.

En definitiva administrar proyectos no es tan solo preparar una tabla de secuencias de tareas, marcando sus fechas límite y rezar para que se cumplan. Más allá de todo eso hay una serie de factores que pueden ayudarnos a conseguir el éxito, o enviar-nos al fracaso si no los tenemos en cuenta.

¿I tu qué opinas? ¿Cuándo afrontas tus proyectos te paras a evaluar estas cuestiones? Seguro que tienes tus propios trucos. Te aseguro que al resto de los lectores y sobre todo a mi nos gustaría conocerlos. Se generoso y deja un comentario con tu píldora de sabiduría.

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