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Acción: Productividad personal

El camino a recorrer antes de automatizar pasa por experimentar y reflexionar sobre tus procesos

Hay muchas cosas de la llegada de la IA a la empresa que me inquietan. Quizás la principal es la falta de interés que tenemos, en general, por incorporar a nuestro día a día de una manera sistemática. Nos falta proactividad.

Mucha gente utiliza los chatbots para simplificar alguna tarea puntual, pero el cambio real no está aquí. Ahora tenemos agentes capaces de ejecutar procesos complejos, herramientas como Claude Code o Codex que pueden trabajar sobre bases de código, documentación o flujos enteros, y la mayoría de empresas todavía observan este fenómeno desde la barrera.

Cuando digo “nosotros” no me refiero a mi empresa ni a mí mismo -de eso ya hablaremos después-, sino al conjunto de pequeñas y medianas empresas que viven absorbidas por la operativa diaria y no encuentran tiempo para pensar estratégicamente sobre la IA.

¿Qué quieres que la IA haga por ti? Pensar antes de actuar

Pensar sobre IA significa hacerse preguntas muy concretas: ¿qué quiero que haga por mí? ¿Qué papel debe jugar dentro de mi empresa? ¿Qué tareas debería asumir y cuáles seguirán dependiendo de las personas? Y, sobre todo, ¿qué camino voy a seguir para llegar?

Porque incorporar la IA no es instalar una herramienta; es adquirir conocimiento, experimentar, formarse y dedicarle recursos.

¿Eres autónomo o trabajas por cuenta ajena? Si todavía no utilizas IA, probablemente deberías empezar a buscar una forma de incorporarla a tu día a día.

En mi caso, como programador, es fácil identificar dónde aporta valor. Con una cuenta gratuita ya puedo pedir explicaciones sobre código, generar sencillas funciones, resolver errores puntuales u obtener ayuda con consultas SQL. Pero cuando pasas a herramientas más avanzadas, la IA se convierte en una suerte de compañero de desarrollo: puede revisar código, generar pruebas automáticas, refactorizar funcionalidades, documentar proyectos, analizar repositorios completos o ayudarte a resolver problemas complejos en C#, TypeScript, SQL o arquitecturas de microservicios.

“El reto no es tener acceso ni utilizar la IA; el reto es descubrir en que aportamos valor como profesionales y encontrar la forma de delegarle el resto”

Pero esto no es exclusivo de los desarrolladores. Una persona con un perfil administrativo también puede obtener mucho valor. Con una cuenta gratuita puede redactar correos, resumir reuniones, crear informes, preparar presupuestos, generar plantillas o analizar datos de Excel. Con herramientas más avanzadas puede automatizar flujos de trabajo, procesar grandes volúmenes de documentación, extraer información de facturas o contratos, preparar cuadros de mando y actuar como asistente virtual disponible las veinticuatro horas del día.

Para profesionales que usan las manos

Si eres carpintero, fontanero, electricista o cualquier otro oficio “manual”, la pregunta no es si la IA te sustituirá. La pregunta es cuántas horas de trabajo administrativo podrías recuperar gracias a ella. Un ERP con capacidades de inteligencia artificial puede convertir documentos en datos, automatizar procesos repetitivos, preparar presupuestos o ayudarte a gestionar mejor la información de tu empresa. La IA no sustituye la experiencia ni el conocimiento del profesional; los libera para que puedan concentrarse en lo que realmente aporta valor a sus clientes.

Mi equipo y yo trabajamos con un ERP llamado pymesoft.cloud que gracias a la IA permite la entrada automática de documentos a través de un sistema de visión artificial y conciliar pagos de forma automática. Es feo hacer autopromoción pero de algún modo es mi humilde colaboración en la carrera de la IA.

Inteligencia plus (o de pago)

Si ya utilizas IA de forma habitual, puede que sea el momento de plantearte una cuenta de pago. Los aproximadamente 20 euros mensuales de una suscripción Plus te dan acceso a modelos más capaces, mayor contexto, menos limitaciones de uso y herramientas avanzadas que pueden multiplicar tu productividad. Es una inversión relativamente pequeña que puedes probar durante un tiempo y cancelar si no obtienes un retorno claro.

Yo me encuentro precisamente en ese punto. Creo que pasar a una cuenta de pago me permitirá disponer de un verdadero “pair programmer”: alguien que me ayude a resolver problemas complejos, refactorizar código, generar tests y acelerar tareas repetitivas. La gran ventaja es poder trabajar con mucho contexto a la vez: archivos, capturas, consultas largas o incluso repositorios completos, siempre que las políticas de la empresa lo permitan.

Tengo muchas ganas de probar a los agentes de nueva generación y descubrir hasta dónde pueden llevarme. La sensación que tengo es que la gran diferencia de los próximos años no será entre las empresas que tienen IA y las que no, sino entre las que han aprendido a integrarla en sus procesos y las que siguen utilizándola sólo como un buscador algo más sofisticado.

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La IA te amplía como profesional. Se ocupa de las tareas repetitivas dejando por ti lo importante. Es una gran promesa pero cuando llega el momento de hacerla realidad es necesario aplicar conocimiento sobre tu empresa y tus procesos para saber dónde y por qué, la inteligencia natural debe dar paso a la inteligencia artificial.

Mi conclusión es que es necesario experimentar con la IA y ver que nos aporta para mejorar nuestra forma de trabajar. Por eso piensa, reflexiona y sobre todo pasa a la acción.

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