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Sobrepensar

Pensar demasiado en el futuro nos trae ansiedad. Nos preocupa de forma gratuita, ocupa la mente en asuntos que muy posiblemente no acaben pasando. Tenemos una tremenda adicción a la certeza. Lo no predecible es un foco de tensión, algo que la mente percibe como un problema y la pone en marcha para intentar convertirlo en certeza.

La capacidad de proceso de tu mente se centra en anticipar la situación hasta el menor detalle. Anticipar todos los casos y para cada uno de ellos encontrar respuesta, algo que no es posible, iniciando así un proceso interminable de rumiación.

¿Cómo paliar esta situación? Podría decirte que con tu sistema de listas y el uso de la agenda se puede prevenir pero esto es una verdad en parte. Agendar el problema, como una fecha de entrega, una reunión en la que debes hablar en público o cualquier evento que te genere preocupación puede ser anticipado y por tanto ubicado, delimitado para empezar a solucionarlo. De todas formas si experimentas ansiedad porque hay un potente elemento emocional tu mente volverá a ponértelo difícil tarde o temprano.

¿Y entonces qué nos queda? Pues lo que nos queda es aprender a desconectar. Alerta, son palabras mayores. Estamos hablando de NO-TRABAJO que a su vez es trabajo porque influye en cómo trabajamos.

Desconectar significa aprender a parar ya dejar tus obligaciones y preocupaciones a un lado. 

No hay soluciones mágicas, no hay una receta a aplicar para desenchufar los pensamientos intrusivos, más bien se trata de una serie de factores que añades a tu vida y que al cabo de un tiempo de practicarlos encajan como las piezas de un puzle.

Me refiero a practicar actividades de desconexión como ir al gimnasio o hacer deporte, a sumarte actividades en grupo para esparcirte como clases de baile o algo con un componente social potente.

Me refiero a cerrar el teléfono del trabajo al salir, a disciplinarte para no entrar en la cuenta de correo o en la app del trabajo durante el fin de semana.

En estos días de intensa interconexión digital se acentúa el aislamiento social. Recuperar el cara a cara y la cordialidad con el desconocido. El placer y la riqueza del vínculo es lo que nos empuja a una posición fuera de la zona de preocupación.

Cuando empezaba a escribir sobre efectividad personal era partidario de la solución individual, probablemente te hubiera recomendado algo como el uso de Getting Things Done para organizarte y la meditación como método para disciplinar tu mente. Ei, no digo que no sean útiles, pero la solución primordial en el individuo siempre será menos rica y poderosa que buscar el vínculo, la chispa del cara a cara.

Sobreactuar

Al otro lado de la línea está el que sobreactúa, quizás – seguramente – es lo mismo que sobrepensar. Marco el punto negro en la agenda, el evento que no quiero pero debo hacer y me pongo a prepararlo, planificarlo, curarlo.

¿Es una fecha de entrega objetiva? A menudo no lo es, simplemente es una posibilidad en un futuro cercano. Una posibilidad angustiante eso sí. Precisamente es la angustia lo que lo hincha, lo que le da entidad a nuestros ojos pero lo cierto es que objetivamente no existe.

Si tuviéramos la capacidad de verlo desde fuera veríamos que sólo es esto una posibilidad, algo a pensar y ubicarlo en el terreno de quizás o algún día. Pero no tenemos esa capacidad, hemos creado una visión de túnel enfocada en ese hecho y no podemos escapar de ella.

Lo efectivo para calmarnos es actuar primero con una buena planificación, lluvias de ideas y mapas mentales nos da opciones y un plan de batalla. Lo estructuramos en proyectos y enviamos algunas acciones a nuestras listas.  

Estamos robando tiempo a nuestros proyectos reales debido a lo que hoy es una ficción y esto es dramático

En el mejor de los casos se solucionará solo. Simplemente no ocurrirá, los caminos que marcan nuestros flujos de trabajo, de decisión simplemente irán por otro sitio o lo desestimarán.

En el peor de los casos ocurrirá. ¿Y qué? Posiblemente será menos dramático de lo que piensas, tendrá una forma sensiblemente diferente a la que creías y gran parte del trabajo preventivo que habías hecho acabará en la basura.

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¿Y entonces cómo reaccionar? Pues discerniendo lo que depende de ti y actuando en la medida adecuada sin fabular.

Enfocándote en tu red de soporte. No se si lo sabías pero no estás solo, tienes gente a tu lado aunque sean compañeros de trabajo –por fría que sea la relación-. A la gente suele gustarle echarle una mano, aconsejar y dar su opinión. El simple hecho de hablar alivia y abre tu perspectiva. Una nueva visión puede ser una solución nueva.

Si tan dura es la situación, reserva una porción de tu atención por la satisfacción y la distracción. Una válvula de escape para no acabar de agrandar el problema de lo que es debido a tu ofuscación.

Foto de Teslariu Mihai en Unsplash