Meditar, atención, productividad

Este post es una ampliación del artículo publicado en su día en mi blog de la revista Men’s Health e intento ir un poco más allá contestando a la pregunta de ¿Cómo puede la meditación ayudar a nuestra productividad personal?

Hablo de la técnica y de lo que aporta intentando ajustarlo a un estilo pragmático alejado de estereotipos. De todas formas os advierto que algunas de las ideas expuestas solo pueden comprenderse a través de la práctica.

La técnica

Creo que lo mejor será empezar con un breve review de en qué consiste la técnica y en cómo desarrollarla para los no practicantes. Todo consiste en sentarse y observar tu respiración durante unos minutos, dejando pasar los pensamientos, viéndolos como un observador.

Durante 5 minutos te sientas en una postura cómoda, en una silla o en el suelo, e inicias un proceso por el cual te dedicas a observar tu respiración, como entra y sale el aire, las resistencias encontradas, el movimiento del cuerpo al respirar… y ya está. Nos centramos en las percepciones físicas, apartando el pensamiento racional.

La mente no para, genera pensamientos que a veces derivan en emociones, tu solo debes dedicarte a observarlos sin incentivar su desarrollo. Cuando esto suceda centra de nuevo tu atención en la respiración, así una y otra vez.

Se trata de desconectar durante unos minutos al día. ¿Cuántos? ¿Con que frecuencia? Empieza con 5 minutos cada día y auméntalos semanal o quincenalmente, de 5 a 7, de 7 a 10, de 10 a 12… Si hay algún día durante la semana que no puedes practicar no aumentes el tiempo. Debes sentirte cómodo con la práctica, eso significa que debes asentarla, acostumbrarte a ella a través de la continuidad y saber encajarla en tu rutina.

¿Qué me aporta?

  • Aumenta tu capacidad de atención. He mencionado el asunto de darse cuenta de que tu mente elabora pensamientos llegando a divagar y en ese momento volver a traer la atención a tu respiración. Para mí el núcleo de la práctica. Te das cuenta con mayor facilidad de que tu mente se ha ido, dándote la posibilidad de centrarla de nuevo.
  • Disminuye tu reactividad. Cuantas veces en la oficina o en tu vida personal pasa algo que te genera disgusto y respondes con una mala cara o con palabras fuera de tono. Al momento te sabe mal y te arrepientes pero no puedes evitarlo porque es algo automático, la acción implica la reacción de forma indisoluble. Bien, la practica continuada de la meditación genera espació entre acción y reacción, uno o dos segundos, poco pero suficiente para reconducir o amortiguar este tipo de situaciones.

No dejaras de tener problemas, lo que cambiará es tu capacidad para afrontar dichas situaciones.

  • Ayuda a apreciar el momento. Uno de nuestros problemas -aunque no lo veamos- es la cantidad de frentes abiertos que vuelven una u otra vez a nuestra mente. Es así cómo funciona el cerebro pero el entorno que nos rodea, lleno de distracciones e interrupciones, lo alimenta. La practica nos centra, nos ancla en el presente ayudándonos a dejar de lado los problemas de mañana y lo sucedido ayer, damos valor a lo que estamos haciendo en este momento.
  • Mejora tu percepción de la realidad. Nuestra percepción se contamina a través de opiniones basadas en experiencias anteriores o falsas ideas surgidas de esos pensamientos ‘elaborados’. Dicho de otra manera, cargamos las situaciones con perjuicios. Un practicante – con cierta experiencia y guia – puede distinguir entre estas dos realidades y actuar sin esa distorsión.

¿Cómo ayuda a mejorar mi productividad?

  1. Gestionas mejor tu atención. Con el tiempo te centrarás con mayor facilidad en tu trabajo incluso cuando no te apetezca. Algunos recursos de la técnica me sirven para enfocarme, como recordarme el propósito y la motivación al realizar una tarea o visualizar mejor las pequeñas acciones que componen un proyecto.
  2. Asertividad. Una vez creada esa capacidad de no reaccionar de forma automática tu nueva capacidad de maniobra te permitirá gestionar mejor tus relaciones. Personalmente me ayuda a valorar mejor la importancia de las urgencias o los imprevistos, gestionar las interrupciones y mostrarme menos irascible con la gente de mi entorno.
  3. Pasas a tener el mando del termostato interior. Si algún momento se vuelve insoportable puedes levantarte y retirarte cinco minutos al baño o al almacén de la oficina para dedicar 3-5 minutos a respirar y recuperar la calma. Un reset parcial para afrontar el resto de la jornada.
  4. Consigues recursos para mejorar tus hábitos. Me apropio de una idea de Leo Babauta, la de usar parte de la técnica para reconducir comportamientos. Cuando intentas implantar un hábito se produce una resistencia al afrontar la nueva forma de actuar. Son momentos en que uno puede sentir fatiga y claudicar volviendo a la forma anterior de actuar, en ese instante utiliza la respiración para ganar distancia y perspectiva.
  5. Te ayuda a desconectar. El tiempo de meditación es un tiempo que te dedicas a ti mismo, a descargar la basura emocional acumulada durante el día. Una forma de calmarte y de facilitarte ese volver a empezar diario.

Se trata de una actividad a nivel personal que cambia tu forma de pensar y de actuar. Empecé a practicarla diariamente a finales de setiembre de 2014 y el cambio experimentado ha sido tan potente que lo compararía con el descubrimiento e implementación de Getting Things Done (GTD).

Cierro este post con algunos recursos para aquellos que queráis aprender algo más o empezar a practicar, aunque solo sean 5 minutos al día:

  • Un libro para iniciados. Un 10% más feliz, un libro de Dan Harris, periodista de ABC, donde se relata su búsqueda de una solución para parar esa charla interior y dar respuesta a su ansiedad. Muestra el camino de aprendizaje realizado por un escéptico en el tema y el cambio experimentado.
  • Un libro para ya practicantes. Zen día a día. Un libro tremendamente inspirador, Jokko Beck define lo que debe ser la practica en el día a día, dando respuestas a problemas planteados en nuestra rutina y explicando el porqué de ciertos comportamientos reactivos.
  • Una app para conducir tu practica. Headspace. Solo para los que hablen inglés. 10 sesiones gratuitas, el resto pago por tiempo de uso. Diversas librerías de guía para mejorar diferentes aspectos de nuestra vida.
  • Un consejo. Busca un grupo de meditación en el que practicar con otras personas. Compartir experiencias con otros con los mismos intereses genera valor, hacerlo bajo la guía de alguien experimentado mejorará tu experiencia y resultados.

Imagen vía Kamakura Buddha bajo licencia Creative Commons