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Este post fue publicado originalmente en la newsletter https://accion.substack.com/

Sam Altman es el alma de ChatGPT, la persona que está al frente del equipo creador de la  inteligencia artificial más conocida.

Hace tiempo, en su blog personal encontré un post hablando sobre cómo trabaja y cómo se mantiene productivo. Hoy te traigo un resumen de los puntos más destacados de este post. Un resumen acompañado de mis comentarios.

Mi intención es encontrar inspiración en lo que llamamos un gran performer, un gran implementador que se mueve en un entorno de gran exigencia y siempre debe responder de la mejor manera.

En qué trabajar

Elegir bien a qué dedicarse es lo más importante. No sirve de mucho moverse rápido si se anda en una dirección poco relevante. Altman insiste en que, ante todo, hay que pensar qué problemas son importantes resolver. 

Tener creencias propias e independientes: no seguir la opinión de la última persona con la que has hablado sólo para quedar bien. Tener convicciones ayuda a tomar decisiones más claras y apostar por cosas que otros no ven.

Dedicar tiempo a pensar en qué hacer: leer, conversar con gente interesante, estar en contacto con la naturaleza… todo esto alimenta ideas y ayuda a ver el camino.

En nuestro caso es necesario marcar una dirección para nuestros asuntos ordinarios, trabajo, para saber a qué dedicarnos en el día a día o que priorizar durante la semana pero también hay que detenerse y pensar en nuestro propósito y valores a nivel de vida. Hacerlo nos da un background para decidir nuestra actividad diaria.

Es necesario dedicar tiempo a vivir experiencias que llenen la mente y faciliten la posibilidad de generar nuevas ideas, pensar diferente o simplemente descansar un poco de nuestros proyectos.

Priorizar y organizarte

Confeccionar listas anuales, mensuales y diarias. Esto ayuda a no tener demasiadas cosas en la cabeza y a decidir qué hacer en cada momento.

No preocuparse tanto por categorizar o medir cada tarea; sólo marcar las importantes (p.ej., con una estrella).

Generar impulso: empezar y terminar el día con tareas que realmente se puedan avanzar. Cuando ves progresos, esto aporta motivación para continuar.

Aprender a decir “no” a cosas no esenciales, realizar las tareas menos importantes rápidamente, evitar reuniones inútiles.

Distribuir bien el tiempo: las horas de la mañana son las más productivas, reservar para el trabajo intenso. Las reuniones dejarlas para después. Y hacer pausas cuando la atención comienza a decaer. 

Un conjunto de puntos muy familiares para los lectores del blog, un sistema de listas, aprovechar los mejores momentos del día, saber decir que no… Quizás nos separamos en el sistema de listas aunque sigue una estructura racional de tres niveles Altman no dedica tanto tiempo a preparar lo que debe hacer como los mortales que utilizamos GTD. Los grandes performers no invierten tiempo en metaproductividad.

Cuidar el físico y el bienestar

El sueño: debe ser de calidad. Tener una cama buena, una habitación oscura, silenciosa y fría puede marcar la diferencia.
Ejercicio regular: Altman habla de realizar pesas, entrenamiento de alta intensidad, etc. Esto no sólo ayuda a la salud sino a la energía y concentración.
Alimentación: evitar zumos de azúcar, comida que irrita, etc. Incluso dice que come poco por la mañana, haciendo un ayuno de muchas horas diarias (lo que no cree que funcione para todos, pero que para él sí).

Cuidar tu físico mejora tus niveles de energía y bienestar.  Buenas rutinas de sueño, ejercicio y alimentación son imprescindibles para conseguirlo.

Otras reflexiones 

¿Qué ocurre cuando no tienes motivación? Altman dice que pasa periódicamente y que no ha encontrado todavía una solución perfecta, sólo esperar a que pase, y cuidarse para recuperarse.

Evitar gente que consume demasiado tu energía mental con negatividad. Encontrar a personas a tu alrededor que sean inteligentes, positivas, motivadas, y que te empujen a ser mejor. 

Tener habilidades «estructurales»: por ejemplo escribir rápido, aprender de herramientas, acordar espacios de trabajo adecuados, evitar interrupciones, etc.

Por último, la idea más importante de todas: productividad en la dirección equivocada no sirve de nada. No importa cuánto trabajes si no estás trabajando en cosas importantes. Es mejor invertir tiempo en decidir cuál es la dirección correcta que en optimizar cada minuto.

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En definitiva, Altman nos invita a pensar antes de actuar, a marcar una dirección y trabajar para implementar los objetivos que te vayas encontrando. Como has visto existen una serie de habilidades comunes entre el gran hombre y el trabajador de a pie para intentar sobrevivir en este mundo donde las interrupciones y la lucha por la atención son el día a día. Unas habilidades de las que hablamos en esta newsletter para hacer cada día más y mejor, o por lo menos para racionalizar este mundo cada día más loco.

Imagen de Wikimedia Commons

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