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Lo importante que he hecho este año para mejorar mi productividad personal no es un hábito ni un sistema, se trata de algo más a nivel de creencias. He intentado abrazar mi imperfección y la incapacidad que tengo -tenemos todos- de terminar todo el trabajo que debo hacer.
En su día empecé a comprender que no podía con todo. Por suerte o por desgracia hoy las tareas formales e informales llenan nuestro día a día y es imposible acabar todo entre otras cosas porque si progresas adecuadamente con tu trabajo pronto te llegará de nuevo.
Cuando descubrí GTD la lista de Algún día/Quizá llegó a mi vida y con ella un repositorio donde guardar las acciones y proyectos que debía realizar en algún momento pero para los que no tenía tiempo ahora mismo.
Algún día/Quizá: Dentro del método GTD es la lista donde guardamos lo que no haremos dentro del período de los próximos 7 días, hasta la próxima revisión semanal (Algún día). Sumemos todos aquellos deseos y planes de futuro sin prioridad para recordarlos e inventariarlos. (Quizá)
Fue un primer paso para no obsesionarme con todo lo que llamaba a mi puerta y no podía asumir aunque quisiera. Lo utilizaba pero no comprendía su gran fuerza, ésta era nada menos que encontrar una forma de sentirme a gusto con lo que no hacía.
Ha pasado mucho tiempo desde esos días de descubrimiento de una nueva forma de hacer. Lo que he descubierto hoy es una nueva forma de vivir. Hoy, a diferencia de aquellos primeros días, se que nunca acabará todo lo que tengo guardado en la lista Algún día/Quizás y sabes que? Qué ya me está bien.
Lo que me ha ayudado a acomodarme a esta idea fue la lectura del libro «4000 semanas, productividad para mortales» de Oliver Burkeman. Uno de los grandes temas del libro es la finitud de la vida, del poco tiempo que tenemos en este mundo (4000 semanas de media) y de cómo lo utilizamos. La lectura me dio perspectiva de lo que somos y de la poca importancia que tenemos y tienen nuestras obligaciones respecto – por ejemplo – al universo o la historia humana.
Al leerlo uno no se siente pequeño pero entiende que si esos proyectos, esos planes pospuestos quedan sin hacer, no se interponen entre tu y la eternidad. Mucho de lo que pensamos que tiene importancia, como la carrera profesional, queda en un segundo lugar ante eventos de primer orden como un problema importante de salud.
¿Qué es lo importante para ti? No te conozco, pero seguramente es lo mismo que para mi, estar con la gente que te importa. Esto es lo que cuenta.
El hecho de exponerme a este conjunto de ideas hace que busque cargar mi rutina con más actividades personales, con más contacto con mi familia y amigos, con buscar formas con las que vivir (viajar, socializar, hacer cosas nuevas…) y deje de lado los planes recluidos en la lista algún día/quizá, sobre todo aquellos relacionados con lo profesional.
Estos últimos años he recibido una ducha de realidad. Parece mentira cómo te puede cambiar la vida la lectura de un libro.
Por último querría comentarte que si bien el desarrollo profesional es importante y los proyectos profesionales, la emprendeduría por ejemplo, también es una forma de vivir y sentirse vivo, para una persona como yo que nunca lo ha considerado un camino a recorrer. Son para mí terreno desconocido.
Y en cuanto a mejorar mis habilidades como programador, algo que en su día me obsesionaba, a día de hoy este fuego sigue vivo pero se ha atenuado. Sigo aprendiendo pero sin perder horas de sueño ni viviéndolo como lo hacía antes.
Hoy las prioridades y proyectos son otros.Photo by Fernando Lavin on Unsplash
