Principios productivos para los momentos difíciles

Las prácticas productivas y la proactividad que generan me han ayudado cambiar de actitud ante los problemas. Ante una situación difícil, he pasado de esconderme a mostrar interés por el reto que supone. Una forma para ganar confianza y seguridad en uno mismo, un cambio del que era consciente y que reflexionando en la actual situación económica me había hecho pensar que ante una situación laboral difícil, mi reacción y mi respuestas serían diferentes a ocasiones anteriores, cuando una recesión de contrato supuso desorientación frente al reto de reentrar  al mercado laboral. Confianza para ir más allá de las fórmulas convencionales de buscar oportunidades, y sobre todo una mayor solidez para no caer en el desánimo a las primeras de cambio.

Pues bien, hace cuestión de semanas la crisis me dio un toque. No me he quedado sin trabajo, ni ha repercutido directamente en mí, pero ha afectado mi entorno laboral (y hasta aquí puedo leer). A pesar de ser conscientes de un descenso en la actividad, esto no se había traducido en medidas radicales que  cambiaran nuestra percepción de estabilidad en el entoro trabajo. De la estabilidad se ha pasado a la incertidumbre, y con ella han emergido una serie de cuestiones que me llevan a escribir las siguientes líneas sobre cómo los principios productivos pueden ayudarnos a diseñar/conducir nuestra carrera profesional, y prepararnos para los momentos difíciles.

Imagen vía assbach bajo licencia Creative Commons

1. Racionaliza tus áreas de responsabilidad

Cometemos el error de acomodarnos y preocuparnos sólo de los asuntos a corto plazo, todas aquellas cuestiones a 3-5 años vista que deberían ayudarnos a convertirnos en mejores profesionales desaparecen de nuestro horizonte. Dentro de nuestras áreas de responsabilidad deberíamos tener una dedicada a la formación, y dentro de esta definir objetivos a 1 o 2 años, o metas a más largo plazo (3 a 5) años. Desde mi punto de vista es imprescindible mejorar la capacitación para realizar nuestro trabajo, ya sea aprendiendo a utilizar las nuevas herramientas que van apareciendo, o habilidades como las comunicativas y orientadas a la creación de nuestra marca personal…

2. De la cultura reactiva a la proactiva

Si somos nuestro propio jefe o trabajamos a sueldo, debemos entender que nosotros somos parte de la solución. Las oportunidades se crean combinando una buena formación, el uso de nuestras conexiones y aprovechando las ocasiones que se presentan. Una mención aparte merece el tema del emprendimiento, en lugar de buscar una oportunidad nos decidimos a crearla. Algo que a mucha gente ni se le pasa por la cabeza, por el simple hecho combinar los dos grandes miedos de nuestro país: el miedo al fracaso y el miedo a ser protagonista. Cuando emprendes eres la referencia de tu proyecto, ya no te puedes esconder para verlas venir. Es el mejor ejemplo del paso de una cultura, reactiva una de proactiva.

3. Focalizamos en lo que es práctico

Nos quejamos de que no tenemos tiempo para nada, y cuando tiramos adelante nuestros proyectos personales no somos lo suficientemente asertivos a la hora de elegir nuestras metas. En una situación laboral difícil se plantea la elección entre lo que queremos y lo que necesitamos. Si queremos adquirir nuevas habilidades y descuidamos aquellas que nos dan valor como profesionales y nos quedamos sin trabajo estamos en fuera de juego. Habremos perdido un tiempo valioso para mejorar nuestro currículum. Un despilfarro de recursos.

Aprendamos a focalizar, concentrémonos en los hitos de nuestras áreas de responsabilidad actuales. Por el contrario, si lo que queremos es reorientar nuestra carrera, o cambiar de actividad, tenemos que ser realistas y admitir que necesitaremos más tiempo y energía para consolidarnos. Decidamos según nuestros valores y una vez sepamos dónde ir, focalizamos en ese punto toda nuestro empeño.

4. Positivar antes de planifica el camino

En un post publicado hace unos días en el blog el Gachupas de Jeronimo Sanchez hablaba de la importancia de positivar en cualquier situación. Una situación habitual entre los que pierden el trabajo –todos hemos pasado por aquí alguna vez– es empezar a verlo todo negro, dejando que el pesimismo gradualmente  se vaya apoderando de nuestra forma de pensar y de ser. Esta actitud es uno de los lastres más pesados al avanzar. Si no somos capaces de visualizar dónde queremos llegar – el puesto/rol de trabajo deseado- no seremos capaces de racionalizar ese deseo en un conjunto de acciones para conseguirlo. Si en el anterior punto hablaba de focalizar, aquí lo hago de planificar. Visualizar i escoger la opción correcta.

5. Entra en el flow, mantente en movimiento

Normalmente lo que hacemos cuando nos quedamos sin trabajo es estar al acecho de las ofertas a las que tenemos acceso y apuntarnos a ellas. Encontré mi actual puesto de trabajo enviando una petición que incluía currículo y carta de presentación, al departamento de programación, donde explicaba el tipo trabajo que quería realizar y porque creía que era capaz de hacerla, en su día fue algo diferente.

Hoy en día con esto ya no es suficiente, necesitamos mucho más, antes he hecho mención al tema de la marca personal, construir una presencia en internet y las redes sociales profesionales,  crear y alimentar nuestra red de contactos…  Networking y seguimiento de aquellas empresas donde nos interese trabajar para enterarnos de lo que ofrecen. Lo ideal es comenzar pensar y actual en esta línea cuando estamos en activo – trabajando – para entrar en el flow, si nos quedamos en paro ya estaremos en movimiento, en marcha, y entonces todo será más fácil.

Cuando pierdes el trabajo o te encuentras en una situación difícil, nada te libra de pasar por esos momentos anímicamente bajos y de vacío. Pero tienes que sobreponerte, entender que sólo has perdido el contexto donde realizar tu actividad y desarrollar tu potencial. Pero al igual que el trabajo era un reto diario, ahora lo es levantarse y reconducir tu vida. Espero que no suene demasiado cínico, pero la salida de una empresa representará el inicio de un nuevo proyecto – nuestro o por cuenta ajena – al cual nos acabaremos adaptando permitiéndonos recuperar la normalidad.

Estoy seguro que muchos no lo veis así y que os  gustaría dar vuestra opinión. El post no hace mención a aquellos casos donde por edad, por falta de formación, o por alguna discapacidad encontrar una salida profesional es aún más difícil. Es un tema que me reservo para más adelante. Aportar vuestra opinión, pero hoy además me gustaría pedir que me critiquéis que me mostraseis aquello lo que no veo, vuestra visión sobre el tema o vuestro caso.

Muchas gracias por estar al otro lado leyendo y enviándome vuestro feedback.

Envíame tus 140 caracteres sobre el tema en twitter @davidtorne y utilizad la sección Cuestióname para hacerme llegar vuestras preguntas.

 

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  • Rafael Hernampérez

    Buenas reflexiones, David. Personalmente, pienso que cada uno tiene sus circunstancias y no existen fórmulas ni soluciones estándar para todo el mundo. En sí, todo lo que comentas es una línea base sobre la cual construir el futuro. Cada uno puede utilizar esa línea y adaptarla a su caso particular.

  • Efectivamente no pretendo marcar una línea, son conceptos orientativos que pueden ayudar a reorientarnos en un momento dado. Cuando ves las cosas negras o no sabes que hacer, no puedes quedarte parado y empezar a undirte, escribí este post como punto de partida para aquellos que necesiten reiniciar

    Un saludo

  • Felicitaciones por este artìculo, creo que has compartido sugerencias muy interesantes y ùtiles. En realidad, en los momentos dificiles, no siempre es posible razonar y actuar con la cabeza…por eso es importante tener siempre a mano este tipo de consejos, para ir a por ellos cuando sea necesario. Un saludo, gracias y hasta pronto.

    Jèssica de WebMarketingEmprendedores