Nuevas habilidades (II). Enfocar, cómo gestionar la atención

En el blog he hablado innumerables veces de necesidad de focalizar desde multitud de perspectivas, lo que empezó siendo un comentario hacia un aspecto importante para potenciar la productividad personal ha ido ganando entidad debido a los cambios tecnológicos, cada vez más invasivos, que minan un trabajo continuado y de calidad. Las siguientes líneas hablan de la habilidad de focalizar ya no como una necesidad sino como una capacidad.

Progresivamente cambia la forma de hacer el trabajo, enriqueciéndose con recursos tecnológicos que reducen distancias y nos ayudan a procesar información en masa. Las jerarquías bien definidas dan paso a nuevas formas de organización más horizontales dando respuesta a la necesidad de autogestión de los trabajadores del conocimiento. En esta transición, camino de un cambio de paradigma laboral, surgen nuevas necesidades:

  • Ser capaz de definir diferentes horizontes de perspectiva en lo inmediato: ¿Qué debo hacer en este mismo momento? ¿Qué debo terminar durante el día de hoy? ¿En qué cuestiones, o proyectos, tengo que trabajar esta semana?
  • Desarrollar la capacidad para centrarnos en el momento presiente. Vivimos bombardeados por mil inputs, tenemos infinidad de cuestiones personales o profesionales abiertas que requieren nuestra atención, necesitamos ordenar la actividad que nos rodea a través de un conjunto de principios que generen confianza y nos sirvan de referencia.
  • Descubrir cuál es nuestro propósito, objetivos y valores que nos mueven como clave de la actividad diaria. Planificar a largo plazo en el ámbito profesional y personal para ayudarnos a definir mejor la escala de prioridades en el día a día.
  • Debemos aprender a domar nuestra mente, revirtiendo los mecanismos de desorden y ruido en que se instala. Si trabajamos con multitud de frentes abiertos, bajo la dictadura de las notificaciones de los dispositivos o apps, no la ayudamos a canalizar ideas, nuestro motor creativo se convertirá en un generador de estrés alejándonos hacernos de la lucidez.
  • Ser capaz de gestionar un entorno de trabajo en equipo creando espacios para la atención plena. Por paradójico que parezca cuando se debe terminar una tarea o proyecto importante la oficina o cualquier lugar común de trabajo no resulta el mejor emplazamiento.

Es una habilidad identificable pero compleja de integrar en la forma de hacer, no cuenta sólo el hecho de controlar la tendencia a la dispersión focalizando en un momento concreto, ya no es sólo una cuestión de autocontrol, es necesario un trabajo de fondo íntimamente relacionado con segmentar la actividad para generar una dedicación absoluta durante un periodo finito de tiempo, combinado con un trabajo administrativo para ordenarla que va de la mano de una reflexión sobre su sentido.

Reflexionar, organizar para focalizar y ejecutar

¿Qué medidas son necesarias para acercarnos a una situación que favorezca la concentración, nos aleje de la dispersión como estilo de vida y nos aporte un cierto orden? Estos son unos facilitadores para ayudarnos a convertir la distracción en atención:

  1. Alejémonos de la multitarea. Una cosa cada vez, no sólo en las acciones a realizar, no trabajes escuchando música o con el gestor de correo abierto, céntrate únicamente en la siguiente tarea.
  2. Organiza lo que tienes que hacer y no hacer en este mismo momento. Usar GTD o un sistema de productividad con varias listas para ubicar tus responsabilidades inminentes y aquellas sin prioridad, acostúmbrate a trabajar con contextos y por niveles de energía. Entenderás que significa un momento para cada cosa. El método te da la pauta de cómo afrontar cada una de las situaciones en la gestión de tu flujo de trabajo.
  3. Recopila y procesa cada día. Descarga tu mente de la innecesaria trabajo de recordar, anota todo en una libreta y como mínimo una vez al día revísalo decidiendo que haces con cada una de las anotaciones.
  4. Mata la tecnología innecesaria. Créate un entorno de trabajo con los dispositivos y las aplicaciones indispensables, tanto a nivel móvil como en tu ordenador. Conoce tus herramientas a fondo, por supuesto prueba cosas nuevas pero dedicando un tiempo específico sin incorporarlas al núcleo de tu entorno de trabajo, ya las dejarás entrar cuando te aporten algo significativo.
  5. Tiempo para crear – y recalibrar – una jerarquía de objetivos. Trabaja tus niveles de perspectiva, desde los valores, visión y objetivos. Dedica tiempo a averiguar qué es lo que realmente quieres y traduce esto en objetivos concretos. Esta burocracia necesaria da lugar a decisiones más asertivas al escoger las tareas clave del día o al aceptar nuevas propuestas.
  6. Recurre a prácticas como la meditación o el mindfundless. Dejando aparte perjuicios podemos acercarnos a ello desde una vertiente funcional aprendiendo a recuperar la calma, la lucidez o diluir el estrés. Ya no es un territorio alternativo, el mundo profesional lo incorpora para ayudar al ejecutivo a reducir el ruido, eliminar el discurso interior negativo y volver a focalizar.
  7. Trabajo en grupo para favorecer la productividad de los individuos. Acordar con tu equipo una hora al día sin interrupciones o en silencio, un día a la semana sin reuniones o dedicar una tarde a la semana a terminar proyectos, son iniciativas en esta línea. Si quieres saber más te recomiendo este potente post de Alberto Barbero sobre el tema.
  8. Mata la dispersión producida por un bloqueo con un cambio de ubicación. Varía la ubicación según las necesidades, que condicionen de forma positiva el trabajo. Si tienes que terminar algo una sala de reuniones donde puedas trabajar a solas y en silencio puede sustituir tu oficina si no te sientes inspirado… Si quieres focalizar en una lectura un banco en el parque te ayudará …
  9. Dedicación y recompensa. Focaliza en ejecutar pero dándote el placer de pequeñas recompensas para ayudar a mantener la disciplina y no quemarte.

Es un habilidad que requiere de un trabajo intenso para llegar a algo más que desconectar durante una hora para terminar la tarea pendiente de turno, se trata de crear un nuevo estilo de hacer. El objetivo de estas líneas era mostrar la complejidad que se esconde detrás de algo tan simple como deja de escuchar aquella vocecita tan puñetera que te empuja a dejar lo que estás haciendo cambiándolo por aquello con que te da una satisfacción inmediata y de baja calidad.

Contrólate, focaliza y haz lo que debas sin compasión a lo que queda fuera de la zona :-)

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