Qué es el propósito de vida

Empieza 2017 y lo hago de la mejor manera, cediendo el primer post del año a mi colega y amigo Daniel Aguayo para que nos hable del propósito de vida. Que y porque es tan importante.

En el blog ya he insistido en este punto clave de nuestra eficacia y desarrollo personal, creo que el aporte de un Trainer PNL como Daniel dará enriquece y complementa lo ya publicado.

¿Te has levantado esta mañana teniendo claras tus próximas acciones, el inventario de proyectos actualizado y los objetivos de este año definidos, pero percibes que falta algo que está por ahí dando vueltas y que le acabe de dar sentido al conjunto? Quizá buscas el propósito de vida.

El propósito de vida es una declaración personal que cuando se cumple nos lleva a estado de máximo bienestar. Ese estado de máximo bienestar que se cumple con el propósito tiene un nombre distinto para cada uno. Hay quien le llama felicidad, bienestar, compleción o satisfacción, y tú seguro que tienes tu propio nombre para él.

El propósito es algo que suele suceder para que pasemos a ese estado positivo. Imagina, recuerda una situación en la que sintieras ese estado de bienestar, y recuerda qué hiciste para que sucediera. Cuando la tengas, busca una segunda, y una tercera situación. Si prestas atención, verás que hay un patrón. Puede ser cualquier cosa, como estar, hacer, sentir, crear, aprender, y esos verbos pueden aplicarse a ti, tu familia, cualquier persona, el calentamiento global… Cada uno tiene el suyo.

En mi caso encontré (con ayuda de una amiga, todo sea dicho ;-)) que mi patrón tiene que ver con aprender cosas nuevas, y después usar lo aprendido para ayudar a los demás. Aunque no es un requisito, el propósito casi siempre tiene un significado transpersonal: hacer cosas para algo o alguien más allá de nosotros mismos.

Descubrir el propósito de vida es encontrar ese patrón y verbalizarlo en una frase o párrafo. No es que la frase tenga más valor que el patrón en sí, sino que poner un concepto por escrito nos obliga a concretar.

Para qué sirve

Cuando una situación cumple el propósito, estado de bienestar incluído, decimos que está alineado con nuestro propósito de vida. Para mí estar ahora escribiendo esto para que tú lo puedas leer en el blog de David está alineado con mi propósito de vida.

Ahora que sabes la ventaja de que nuestras acciones y objetivos estén alineados con el propósito de vida, ¿por qué querrías hacer algo que no está alineado? ¿Por qué dedicar energía, tiempo y enfoque a cosas que no te van a hacer sentir tan bien como tu estado de máximo bienestar? Desde este momento, se va a convertir en un filtro polarizado a través del cuál vamos a ver nuestros compromisos.

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El propósito de vida te ayuda a escoger mejor cuando has de tomar una decisión: ¿busco una nueva oferta de empleo o me llena mi trabajo actual? ¿necesito un cambio profesional? ¿acepto colaborar en el proyecto que me han propuesto? Con la de oportunidades que tenemos (y podemos crear) durante nuestra vida, ya tenemos un criterio para hacer un buen triaje.

Otra aplicación del propósito es a la hora de definir nuestros propios objetivos. Cuando lo hagamos, ya sea usando el método ‘SMART’, el de ‘decálogo del objetivo’, etc. podemos encontrar que el objetivo, tal como lo hemos planteado, no es alcanzable (porque no sea ecológico para nosotros o porque no está en nuestra mano conseguirlo). Si es el caso, podemos usar el propósito para buscar el meta objetivo (preguntarnos ‘para qué queremos ese objetivo’), y de ahí buscar otro objetivo que cumpla nuestro deseo.

Qué no es el propósito

El propósito de vida puede parecer mágico, pero no nos va a eximir de nuestras responsabilidades. Te va a ayudar a descubrir mucho sobre ti, tus motivaciones implícitas, pero no des por seguro que va a ser la luz que va a resolver todas tus dudas y problemas de tu vida.

Hay decisiones que tomar en las que no decantará la balanza: puede ocurrir que todas las opciones entre las que escoger estén alineadas con el propósito; en ese caso tendremos que usar otros criterios y tomar el toro por los cuernos.

En cualquier caso, verbalizar nuestro propósito de vida y aplicarlo sistemáticamente a todo lo que hacemos y decidimos hace que tengamos un nivel de satisfacción muy alto. Y ¿a caso no es la felicidad la razón por la que hacemos lo que hacemos?

Daniel Aguayo (@daguayo) es experto en eficacia personal, Trainer en PNL y 
autor del blog DUTUDU.
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  • Que buen post.

    Nos ha encantado.
    Hace unos 5 años escribí en un papel esto:
    “Viajar por el Mundo coleccionando experiencias ayudando a otras personas a ser mejores profesionales”.

    Muy de acuerdo con esto:
    “Aunque no es un requisito, el propósito casi siempre tiene un significado transpersonal: hacer cosas para algo o alguien más allá de nosotros mismos.”

    Y sin duda, la felicidad es la razón por la que hacemos lo que hacemos.
    En la escuela nos deberían enseñar a tener un propósito de vida y ¡a ser felices!

    Un saludo desde Murcia.

  • Gracias por el comentario chicos.

    La verdad es que sin un punto de referencia, una guía, las elecciones pueden no ser del todo firmes y la energía invertida en rectificarlas o persiguiendo objetivos erróneos, se convierte en un dispendio mayúsculo