Esto no se ha acabado y parece que no se acabará en los próximos meses. Artículos publicados en prensa afirman que se alargará hasta bien entrado el 2021, fecha en la que se cree que podríamos tener la vacuna.

No es un paréntesis de la normalidad. Viviremos una temporada larga con la incertidumbre y preocupación. La posibilidad de perder la salud y el bienestar material que conlleva la crisis no son una cuestión para tomarse a la ligera.

¿Qué manera de empezar un post verdad? Pienso en ello desde hace semanas y aunque mantengo mi actividad profesional intacta y no tengo a nadie de mi círculo más próximo afectado por el virus es imposible no tener en cuenta las consecuencias.

En las últimas semanas he vivido un sucedáneo de vida normal y me he dado cuenta de que las consecuencias de todo esto me han empezado a pesar.

Si sumo la percepción que aún estamos en trayectoria descendente – por decirlo suavemente – necesito ordenar las ideas y a través de un post hacer inventario de recursos sobre qué podemos hacer para no quemarnos y no perder el rumbo dentro de lo que la “propaganda” llama la nueva normalidad.

Se dispara la preocupación por temas aún no presentes pero sin duda en primer plano en los siguientes meses, como una posible crisis económica de primer orden o una segunda ola que vaya más allá de los rebrotes que estamos viviendo estos días.

“Uno no puede vivir en una preocupación y en una tensión permanente. Lo mejor para no preocuparte es ocuparte”

Hay que entender que no podemos hacer nada con lo que no depende de nosotros:

¿Puedo cambiar las decisiones de nuestros gestores? NO.

¿Puedo evitar las consecuencias económicas de esta situación? NO.

¿Qué pasará cuando haya una nueva ola? No lo sabes, no lo puedes saber, no puedes evitar nada de esto, sólo puedes centrarte en lo que depende de ti y prepararte de la mejor manera para lo que vendrá.

No te ayudaré a resolver los grandes problemas pero si a administrarlos, a encontrar claridad y orden. Apaciguar el ruido y la confusión del “no sé por dónde empezar” o el “no puedo hacer nada”.

Usa GTD para crear tu propia agenda

Vivir en una preocupación continuada genera estrés y degrada tu salud.

En una situación complicada siempre habrá varios problemas que necesiten de tu atención. Tienes que saber cuáles requieren tu esfuerzo de forma más inmediata y cuáles pueden esperar.

Necesitas una forma de definir un plan de trabajo para pasar de estar a la expectativa a accionar una respuesta. Para marcar la en lugar de limitarte a reaccionar

Necesitamos un poco de orden en nuestra vida. Definir que tener en cuenta y buscar cómo resolver. Recurrir a la acción para mejorar la situación.

Utilizando algunos de los recursos que nos proporciona GTD enumeraremos los asuntos que nos preocupan, los convertiremos en actividad accionable y definiremos la siguiente acción a realizar para cada uno.

Lo puede aplicar todo el mundo, usuarios de GTD o neófitos en el tema. Para estos últimos después de cada una de las siguientes recomendaciones hay un enlace a un post para ampliar el punto:

  1. Delimita los asuntos que tienes que atender. Concrétalos, defínelos. Vacíate ante un papel en blanco, saca fuera todo lo que te preocupa, anótalo. (Hacer una gran recopilación)
  2. Transforma las anotaciones en actividad accionable. Define el primer paso a dar por cada uno de los elementos / proyectos en que trabajarás. (Como procesar tu bandeja)
  3. Escoge proyectos en los que trabajarás los próximos días y deja el resto en espera. Quítalos de tu vista, pasarlos a una lista B. (Tu lista de proyectos)
  4. Márcate un momento para revisar tu actividad. Sólo para mantener tu sistema de listas. Introducir nuevos elementos, eliminar los ya realizados. Una vez a la semana revisa tu lista B para ver qué activas. (Hacer la revisión semanal)

La única forma de acabar con la preocupación es delimitar el problema que la genera. Al definir la acción a realizar convertimos el peso en nuestro estómago en una cuestión resoluble. Nos lo sacamos de la cabeza de forma definitiva.

Es la rutina de capturar – transformar – organizar y revisar para dejar la actividad lista para hacer. Los 5 pasos de Getting Things Done (GTD) a los que volvemos una y otra vez. Es la solución más simple y más robusta para ordenarte.

Hay muchas cosas que puedes hacer, que tienes que hacer. He aquí algunas de las cosas a las que seguro requieren de tu atención:

  • ¿Cuáles son las recomendaciones para evitar el contagio Covid-19?
  • Preparar a la familia por el teletrabajo y la escuela en casa.
  • Crear un presupuesto a meses vista, con la previsión de los gastos e ingresos.
  • Establecer medidas para no intoxicar hacerte con la información (infoxicación).
  • Establecer medidas para mantener la socialización.
  • Construir relaciones. “No es que sabes sino a quien conoces” como nos comenta José Sáez en el blog de facilethings

Termino con un último comentario. Socializa en la medida de lo posible. Se acabaron los encuentros numerosos por una buena temporada. Cerca de ti tienes tu círculo de confianza, tu familia y las personas cercanas con las que te relacionas cada día aunque con estos últimos tengas que mantener una cierta distancia.

Reserva tiempo para ellos. Tu familia, tus amigos, son un apoyo en estos tiempos de incertidumbre. Aunque una conversación no solucione un problema puede aliviar la situación y encontrar una nueva perspectiva.

No todo acaba en tu despacho, en tu trabajo o en la pantalla de tu dispositivo.

Photo by Evgeni Tcherkasski on Unsplash

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