Trabajando en la nube

El dominio de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) se ha convertido en algo imprescindible para todos aquellos que quieran entrar en el mercado laboral, o simplemente continuar en la cresta de la ola. Una de las tendencias que más ha crecido en los últimos años y que parece reafirmarse como alternativa a la forma ‘clásica’ de trabajar, es la nube. Nuestras aplicaciones y nuestros datos en servidores en la red.  En un futuro no muy lejano será una parte integrada en el ecosistema de la empresa.

Desde los primeros servicios que seguían  el principio de aplicación + datos en un servidor remoto fueron los servicios de Webmail. Acceder a nuestra cuenta sin la necesidad de descargar información a nuestro equipo local. Gradualmente han ido llegando aplicaciones de un mayor calado, a las que confiamos nuestras imágenes (Flickr), nuestros documentos (Google docs), nuestros archivos documentales (Evernote, Dropbox) etc…

Sin embargo esto no se detiene aquí. En los últimos años han aparecido conceptos como EyeOS, desarrollado en España, un sistema operativo que corre en la nube desde el cual podemos ejecutar aplicaciones y  guardar documentos. O las aplicaciones SAAS (software como servicio) donde utilizamos su funcionalidad pagando una cuota mensual, alquilamos la aplicación no la compramos. Podéis ilustrarlo con un ejemplo en Baseges SAAS, un ERP accesible mediante escritorio remoto creado por una empresa de nuestro país.

Sigue leyendo el post en el blog de Go4IT >>

Imagen vía Jonathas Rodrigues bajo licencia Creative Commons

GTD. Construyendo una visión solida de futuro

Hay momentos que marcan un punto y aparte, se crea una diferencia con lo que se estaba haciendo anteriormente, o en cómo se estaba haciendo, y empieza un nuevo ciclo en el que las cosas se ven de una forma diferente. Quizás hagas lo mismo pero tu perspectiva es diferente. Al poner en práctica Get Things Done, uno de esos momentos clave es alcanzar el nivel de 12.000 metros. Continuando con la serie de artículos sobre la distinción entre los temas profesionales y personales, hablo de cómo planificar y comparto mi punto de vista de por qué en el proceso hay que generar una visión armonizando ambos ámbitos de nuestras vidas.

Imagen vía scotteye bajo licencia Creative Commons

Seguir leyendo «GTD. Construyendo una visión solida de futuro»

Cuestióname. Más dudas de los lectores sobre GTD

Recopilación de cuestiones llegadas a través del servició de Cuestióname sobre GTD. En la entrega de hoy respondo preguntas sobre la gestión de las acciones en los proyectos y los niveles de perspectiva. Os agradezco vuestra confianza al enviarme cuestiones sobre productividad personal, Get Things Done o Evernote, espero que sigáis enviándome cualquier duda, yo por mi parte seguiré recopilando y colgando las que dejéis en los comentarios. Seguir leyendo «Cuestióname. Más dudas de los lectores sobre GTD»

Get Things Done en familia

Siguiendo con el tema del post de la semana pasada sobre desdibujar la línea entre lo personal y lo profesional, hoy dedico a explorar dos vías para implantar GTD en nuestra rutina, uniendo ambas facetas. Un sistema único, o dos sistemas de listas en convivencia. La segunda parte del post versa sobre cómo implicar a las personas más cercanas, familia y amigos, en la organización de asuntos personales comunes siguiendo la filosofía GTD, ilustrándolo con ejemplos ajustados a lo que puede ser tu realidad.

Imagen vía coolinsights bajo licencia Creative Commons

Seguir leyendo «Get Things Done en familia»

Decálogo para no morir ahogado por el mail

El objetivo es pasar el menor tiempo posible gestionando nuestro correo. El mail es uno de los mayores devoradores de tiempo mayores de nuestra rutina. Supongo que el gran problema es la capacidad que tiene para trastornar nuestro flujo de trabajo introduciendo nuevos asuntos en forma de imprevistos, o por el magnetismo que ejerce a la hora de mantenernos frente la pantalla para procesar todo lo que recibimos. El hecho de recibir una gran cantidad de correos no debe comprometer-nos a procesarlos todos (esta semana toca el tema Berto Pena en su blog), puede ser un suicidio.

El kit de la cuestión es establecer una rutina, unas normas de trabajo, que se sigan regularmente. Algo que nos debe servir de referencia a la hora de procesar, el correo o lo que sea. Cada uno debe desarrollar su propia rutina y una vez establecida someterla a una revisión que permita mejorarla. No te preocupes, si introduces un cambio que no funciona siempre lo podrás deshacer. Seguir leyendo «Decálogo para no morir ahogado por el mail»

La línea entre lo personal y lo profesional

La costumbre de diferenciar entre los asuntos de casa y del trabajo está fuertemente arraigada en nuestro interior. Cuando hablamos de nuestra cultura de trabajo, una de las características a la que muchos hacen mención es la impermeabilidad del individuo en su entorno profesional respecto a su situación personal. Que los problemas generados en el plano familiar, emocional, o en otros aspectos no relacionados con el trabajo no trasciendan al plano laboral . Estar focalizado en el plano profesional.

Podríamos hacer el mismo símil a la inversa. ¿Cuántos de nosotros no queremos ni hablar, sobre todo en los momentos difíciles, de lo que pasa en el trabajo cuando hay algo que no va bien? Buscamos desconectar, que nuestros asuntos (problemas o no) no mermen la calidad del tiempo que pasamos con los nuestros. Tenemos la sensación de que si es así, nuestro papel como padre, marido, amigo… el rol que sea… pierde brillo.

Lo que concebimos como dos bloques diferentes no es más que una imagen ficticia. Los asuntos de las diferentes áreas de nuestra vida se entrelazan e influyen entre ellos. En el mejor de los casos, cuando realizamos una administración acertada – en el post no entramos a discutir cómo – de diferentes proyectos, asuntos en marcha, se quitaran tiempo unos a otros ralentizando/aliviando su ejecución.

Imagen vía Sint Smeding bajo licencia Creative Commons

Seguir leyendo «La línea entre lo personal y lo profesional»